sábado, 6 de marzo de 2010

Nunca jamás te rindas

Cuando la tristeza te invade

Y la depresion te corrompa,

Sal

Salta

Grita

Revienta

Pero nunca jamás te rindas.


Mira a tu alrededor;

La luz invade tu cuarto,

El sol calienta tu piel,

Asómate a la ventana

Y la verás.


En la lejanía,

Sentirás su aliento en tu cuello,

Y los pelos se te erizarán.

Cuando vuelvas a sentirte triste,

Chilla, grita, Revienta,

Y ponte a llorar.

Pero no te derrumbes, mi vida,

Porque ella no volvera jamás,

Pero mientras la recordemos,

Mientras hablemos de ella,

No morirá, siempre nos acompañará,

Y si te rindes,

Si te pones de rodillas,

Si dices, "No puedo más",

¿Qué quedará del mañana,

qué futuro tendrás?

Aunque ahora no lo entiendas,

Y aunque la anguistia no te deja,

Ni hablar,

Así es la vida, mi cielo.

La vida y nada más.

Yo enterré a mis padres,

Enterré ami mujer,

Al ser que más he querido,

Lo enterré yo ayer.


Cuando ya no tengas ni ganas,

Ni siquiera de respirar,

Piensa en mí,

En mi llanto eterno,

En mi dolor inumano,

En el peso que soporto,

Por haberte dejado marchar.

No te deprimas, mi cielo,

No te derrumbes, mi amor,

Porque si yo,

El ultimo samuray de la saga,

Soporta tanto dolor,

Es para darte un alivio,

Es para que no sufras tú más.

Cuando la tristeza te invada,

La depresion te corrompa,

No corras;

No huyas.

Afronta la realidad,

Y yo en la distancia,

Te grito.

No te rindas,

Porque mientras hablamos de ella,

No morirá jamás.


El último samurai de la saga

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