Cuando las cosas se pongan difíciles,
Cuando mires detrás de ti, y no me veas,
Cuando todo a tu alrededor huela a podredumbre,
Sigue adelante; no desmayes,
Porque aunque te creas que estás solo,
Yo siempre estaré contigo.
Nunca me separaré de ti,
Y mi fuerza, mi experiencia,
Mi mano tendida,
Nunca te abandonará.
Adelante, no descanses, no te sientes,
Porque si lo haces,
No volverás a levantarte.
El enemigo te infundirá falso aliento;
Te dirá al oído, "no merece la pena",
"Que no vales, Que nunca serviste".
Pero aún así,
Coge mi mano, confía y sigue adelante,
Porque yo soy tu bandera, tu espada, tu refugio,
El último bastion del castillo.
Seré tu aliento en la batalla.
Mis puños cerrados, te servirán de mazo.
Velaré tus sueño, tu descanso;
Tu himno será mi aliento,
Y mi cuerpo, tu escudo.
Coge mi mano tendida; mira a los ojos al enemigo;
Sonríe; respira hondo.
Y si estás tendido vencido,
Ponte de rodillas, seca tus lágrimas,
Levántateeeeeeeeeeee,
Y úsame de espada.
Pero nunca desmayes, ni le dés la espalda.
Porque gana el que más aguanta,
Amigo mío, coge mi mano.
Siempre estaré a tu lado,
Pero nunca me mientas, ni me dés la espalda.
Antonio Rodríguez Marhuenda, febrero, 2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario