miércoles, 10 de marzo de 2010

Llanto de impotencia

Grito,chillo,

Me indigno,

Pero no blasfemo,

Y siempre será mi eterno alivio

Pensar que él es perfecto,

Que las miserias de los hombres

Son sólo un estado, que a él no le afecta,

Y si no encuentro alivio,

Chillo, grito,

Me indigno,

Pero jamás blasfemo,

Ni lo niego.

Yo creo en su existencia,

Porque es puro y limpio,

No impuro

Ni imperfecto,

Porque de él nace el amor,

Y la perfección.

Grito,

Chillo,

Golpeo

Con mis manos en la mesa,

Porque no lo entiendo.

Él se llevó a mi amada,

Y parte de mí se fue con ella.

Mas yo, sin entenderlo,

No reprocho, Ni maldigo,

Ni siquiera blasfemo.

Él me arrebató parte de mi vida,

Y la que me dejó,

esta herida.

To no lo entiendo,

Como tantos enigmas de la vida,

Que nunca podrán entenderse.

Grito a los cuatro vientos

Que Dios existe,

Y Jesucristo su único hijo

Salvó al mundo

de sus pecados

Pero no entiendo por qué se ha ido,

Se ha marachado

Me la han robado

Me la han quitado.


David, me han arrebatado a mi amada.

Chillo

Grito

Reviento de llanto y dolor,

Pero no maldigo su nombre,

ni blasfemo,

Porque sé

Que un día, cuando él lo decida,

To volveré a estar a su lado

Celebrando

Festejando.

Ya no habrá dolor,

Sino júbilo,

Placer

Y cantos,

Porque los dos estaremos juntos

Al lado de nuestro Dios amado.


El último samurai

No hay comentarios:

Publicar un comentario