miércoles, 3 de marzo de 2010

ALABANZA EN DOLOR

Cuando Dios en bondad infinita de sus ricas mercedes nos colma,

Encontramos que es fácil cantar; hasta ateos gracias pueden dar.

Mas cuando parten dolores el alma y notamos que tanto nos falta,

El ser no quiere los ojos alzar, ni con su Dios desea conversar.


Luego la voz del tentador suena, susurrando muy sutilmente,

Aprovechando los sentimientos para intentar desviar la mente.

Él con gusto nos haría pensar que no es suficiente la gracia;

Y que jamás podría Dios obrar en medio de nuestra tragedia.


Pero lo que el tentador ofrece es sencillamente más dolor;

Quisiera añadir amargura al peso que al corazón asedia.

La fe, no obstante, ofrece otro camino, opuesto al anterior:

Confianza en el buen Padre celestial y en su sabiduría.


Aunque no entendamos el por qué, podemos confiar,

Que Dios obrando está por el bien, tanto al dar como al quitar.

En esta firmeza, le alabamos de corazón,

Y ésta, nuestra adoración, es la más preciosa de toda la creación.


David Bell, febrero, 2010

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