martes, 4 de mayo de 2010

Duerme en paz

Duerme, princesa, que yo velaré tus sueños,
Lucharé contra el dragón,
El dragón de la vida,
Y la muerte no te podrá dañar

Mi espada, tu amor,
Mi coraje, la razón.
Yo luciré en mi pecho
Grabada una flor,
La misma que un dia
Corté para ti, mi amor.

Duerme, princesa linda.
No temas al dragón; no existen.
No hay lugar en nuestro corazón.
En el no caben mentiras,
Ni dudas
Ni guerras
Ni rencor
Sólo el amor que yo siento
por ti
Y por mi Dios.

el último samurai

El viento otoñal

Cuantas veces he llorado en silencio,
Recordando el pasado,
Añorando lo que ahora no tengo
Y nunca tuve que perder.

Cuantas veces me repito,
"Tienes que ser fuerte,
No suplicar, ni llorar."

Mas sólo son palabras
Que se las lleva el viento,
Ese mismo viento otoñal
Que se llevó mi vida.

¿Cuantas veces? Cuando nadie me ve
Lloro en silencio
La perdida de ese amor
Que el viento se lo llevó.


el último samurai

jueves, 18 de marzo de 2010

Reflexión sobre la fe

Cuando hay malos momentos y el corazón está sangrando,

Si el dolor es insoportable y la desgracia es inevitable.

Cuando el suelo se abre bajo los pies y te duele hasta el respirar.

En esos momentos no es facil tener fe,

Es difícil mantenerse erguido,

Es difícil gritar al cielo;

QUE SE HAGA TU VOLUNTAD Y NO LA MÍA

Por eso,en estos momentos que estoy viviendo

No quiero ser un ejemplo, un ídolo con los pies de barro.

Porque yo sólo soy un pecador de tantos que andan vagando.

MAS GRITO AL CIELO QUE SOY CRISTIANO.

No reprocho ni un segundo,porque soy seguidor de Cristo

Y aunque no me lo merezco quisiera llevar su cruz con dignidad y no como un niño asustado.

En los buenos momentos todo es facil pero en los que yo estoy viviendo,

Lo mas fácil sería apartarme de su lado.

¿DÓNDE ESTÁ TU DIOS?

¿TE HA ABANDONADO?

Ilusos, cretinos, herejes, desgraciados.

Mi Dios está conmigo y él nunca abandona,

Él es la verdad y la vida y si hay algo seguro en esta asquerosa y nausebunda existencia.

Es que él nunca abandona; Él es tu fiel amigo

Sabéis que fácil es seguir el camino cuando el sol brilla y calienta,

Pero cuando hay oscuridad, frío, llanto, lamento.

La cruz se hace pesada y aveces, sólo aveces, FLAQUEO.

Pero no lamento, sólo no lo entiendo.

Yo llevaré esta cruz que él ha puesto en mis espaldas,

La llevaré con orgullo de ser cristiano, crecer en Cristo y creer en el.

Y si un dia me veis flaquear, no gritarme, no humillarme ni pegarme.

AYUDARME.

PORQUE EN ESTOS MOMENTOS ES FÁCIL CAER Y NO LEVANTARSE

Él fue el ejemplo: cayó y se levantó, pero hasta él necesitó ayuda

Para elevar su cruz que pesaba demasiado.

En ella estaban todos los pecados de la humanidad.

Yo solo llevo los míos y mis rodillas flaquean.

Si me veis caer, AYUDARME

PORQUE GRITO AL MUNDO SOY CRISTIANO; SIGO A CRISTO Y CREZCO EN ÉL

Él decide que ahora esté a la espera, pero pronto marcará mi camino, y cree hermano

Que este pecador arrepentido, tiene mucho aún que andar.

Llevaré la cruz con orgullo: el mismo que me enseñó mi padre humano,

La llevaré con respeto: me lo enseñó mi mamá,

La llevaré con dignidad: me lo enseñó mi amada.

Soy cristiano y no de boquilla porque él me puso a prueba y no he retrocedido ni un palmo

Mas como soy humano,si me veis flaquear

AYUDARME.

PUES SOIS MIS HERMANOS Y EN MÁS DE MIL OCASIONES OS NECESITARÉ.

YO SOY CRISTIANO.

jose antono rodriguez

miércoles, 17 de marzo de 2010

Hablemos mi amor

¿Cuántos momentos perdidos,

segundos que no volverán?

¿Cuántas horas, gastadas,

discutiendo sin parar?

¿Cuánto daño en el alma,

causado con gratuidad?

Dame la mano, amor mío, tu mano,

Suuuuuuuuuuuuuuu.........calla no hables.

Respira hondo y sonríe,

Porque no merece la pena discutir, si hay amor

No perdamos el tiempo,

destruyendo sino creando

un mundo de amor y paz.

Dame la mano mi vida

Y empecemos a caminar, los dos juntos hombro a hombro

Que no quieren separar.

Creemos un mundo nuevo

De amor y bienestar

Cuando te miro, sonrío en silencio.

Cuando te miro y no estás.

Lloro tu ausencia,

Pero no discutamos mi vida.

El lobo tarde o temprano llegará.

Si nos coje separados, a uno de los dos

se llevará.

Coge mi mano y sonríe

Y di muy despacio,

Buenas noches, mi vida,

Buenas noches, mi amor,

Que tengas una buena noche y que te sonría el dia.

el último samurai

Así fue mi amante

I.

Sus manos pequeñas

Sus ojos penetrantes,

Que hablaban y chillaban a la vez

Sus pies, perfectos, casi diminutos.

Ella era así:

pequeña

sencilla

queriendo pasar por inadvertida

Sus manos pequeñas

Corazón grande

Lucho como gigante

Por los suyos y por su amante.

La enfermedad la invadía;

Desde adentro la corrompía.

Dolores inmensos, sudores fríos,

Pero ella luchó, como gigante.

Le dio la cara y nunca la espalda,

Diminuta, pequeña, casi sin vida.

Yo la vi luchar,

Cuerpo a cuerpo, frente a la muerte

Como soldado, cada día.

La honro,

y como cristiano la respeto,

Porque no he visto nunca,

Luchar en le campo de batalla,

Con tanta bravura y coraje.

Ella abrazó a Cristo; Él fue su espada,

Y gritando ella alabanzas,

La vi luchar contra la muerte cara a cara,

Sin darle la espalda

II

Pequeñita y casi sin vida,

Aquella noche lugrebre de febrero,

La vi coger su espada,

Y marachar conta el enemigo.

Luchó con bravura

Como lo hacen los elegidos

Y herida de muerte,

Nos dio su testimonio de vida.

Gloria Luisa duró una semana,

Mal herida y casi sin vida.

Dejó que los que la querían

Fueron llegando a su despedida.

Pequeñita y casi sin vida

Se despidió de su amante.

Abriendo los ojos, y esbozando una sonrisa

Ella venció a la muerte,

Como lo hizo cada día,

Y con su espada en la mano,

Se despidió de la vida.

III

Dicen que no queda nada,

Que cuando te marchas ,todo acaba.

Dicen que sólo es energía

Que se trasforma y no muere.

Dicen tantas mentiras,

Porque no conocieron a Gloria Luisa,

Aquel ser tan diminuto,

Que luchó contra la muerte,

Y ganó la vida.

Yo se donde estás, pequeña mía

Y al lado de quien estás, mi vida,

Porque yo soy el ejemplo de tu fe,

De la lucha que cada día

Libraste tú al maligno

Gloria Luisa,

Como soldado, te honrro,

Como cristiano, te admiro,

Y como hombre, te echo de menos.

En nuestro lecho de amor cada día,

Seguiria yo por días,

Alabando tu victoria,

Pero ya sólo me queda

Despedirme, vida mía.

Tu espada ,la llevo al cinto,

Porque la cogí de tus manos, aún calientes aquel dia.

Tu testimonio de vida lo llevo en el corazón,

Y a ti, te recuerdio, cada segundo de vida.

Tú ganaste la batalla,

Y nosotros perdimos.

Ella era así, pequeña y sencilla.

Y pasaba inadvertida.

Y yo grito al cielo,

Descansa en paz, mi vida.


el último samurai

viernes, 12 de marzo de 2010

Mis primeros pasos

Hoy hace un mes

Sin ti.

Aprendiendo a dar mis primeros pasos.

Tambien aprendiendo a vivir sin ti.

Cada día es un nuevo aprendizaje,

Es una batalla distinta.

Sólo yo sé cuanto te echo de menos.


Soy un bebé,

¿Recuerdas, mi vida?

Un bebé malcriado,

Al que cada día le cuesta más

Vivir lejos de tu lado.

Hoy te han puesto flores

Tambien te han rezado.

ES UN MES SIN TI

Mas nadie te ha olvidado.

Paso a paso el camino voy andando,

Pues cada día que pasa

Me acerca más a tu lado.


el último samurai

jueves, 11 de marzo de 2010

Buceando en el pasado

¿Recuerdas, mi amor, el primer beso,

Cuando nos vimos en aquel frío aeropuerto?

¿Recuerdas,

mi amor,

Tu sonrisa de par en par aquel día?

Yo corría tus brazos,

Y una valla impidió nuestro contacto,

Pero por encima, nos besamos.

Buceando en el pasado,

Te recuerdo,

Cogidos de la mano,

hablando,

soñando,

amando.

Recuerdo, mi amor,

Cuanto nos amamos,

Y fue tanto

Que recordarlo me hace daño.

¿Recuerdas, mi amor,

Cuando llegastes a Grecia?

Tanto miedo acumulado,

Te brillaban los ojos, te temblaban las manos.

Y allí, de pie esperaba a mi amada,

Estaba tan enamorado,

Que pensé, "No es posible amar tanto."

Pero ¿qué equivocado!

Pues ahora te amo más cada día

Que afronto sin ti a mi lado,

Y tus manos pequeñitas

Las recuerdo a cariciando

Mi cara cada día.


Y cuando ya, cansado de tanto llanto,

Me cobijo en el rincón,

En nuestro nido de amor,

Abatido por el llanto y el dolor,

Descanso

Como niño en el regazo de su madre.

En sueños, entonces, nos veo,

Cogidos de la mano,

Paseando, amor mio,

Lloro día, tarde y noche,

Recordando aquellos días

Que Dios nos ha regalado.


el último samurai

Dos cucharas

Dos cucharas a sus pies,

Y a la gente amontonada

mirando y preguntando.

Nadie decía nada. Tan sólo pensaban.

Dos cucharas a sus pies,

Y enormes que eran las condenadas.

Allí se hallaba la muerta,

En su cajon de madera.

Y dos cucharas a sus pies que todos miraban,

Y que tan sólo unos pocos entendían

Su mensaje.

¿Por qué aquellas cucharas?

Yo os diré para que.

Cuando llegó

ante nuestro Dios

Con aquellas cucharas,

Glorita, la mas golosa del mundo,

Compartió el postre sagrado

A dos manos la muy osada.

Jesucristo la miraba

y los ángeles sonreían.

Para eso las dos cucharas,

Porque Glorita, mi amada,

Otra cosa no tenia.

Pero sí,era golosa,

la condenada.


el último samurai

miércoles, 10 de marzo de 2010

Un día más sin ella

Duele, no sabes como duele.

Todos a mi alrrededor

Saben lo que tengo que hacer.

Todos dicen:

ve.

entra.

sal.

Pero no saben

como duele.

Un día más sin ella

Es un día más sin sol,

Inmerso en las tinieblas

Y duele, como duele.

Pero como siempre le decía,

"Aguanta, mi amor, aguanta, mi vida,

Que siempre gana

El que más soporta,

El que más encaja.


el último samurai

Llanto de impotencia

Grito,chillo,

Me indigno,

Pero no blasfemo,

Y siempre será mi eterno alivio

Pensar que él es perfecto,

Que las miserias de los hombres

Son sólo un estado, que a él no le afecta,

Y si no encuentro alivio,

Chillo, grito,

Me indigno,

Pero jamás blasfemo,

Ni lo niego.

Yo creo en su existencia,

Porque es puro y limpio,

No impuro

Ni imperfecto,

Porque de él nace el amor,

Y la perfección.

Grito,

Chillo,

Golpeo

Con mis manos en la mesa,

Porque no lo entiendo.

Él se llevó a mi amada,

Y parte de mí se fue con ella.

Mas yo, sin entenderlo,

No reprocho, Ni maldigo,

Ni siquiera blasfemo.

Él me arrebató parte de mi vida,

Y la que me dejó,

esta herida.

To no lo entiendo,

Como tantos enigmas de la vida,

Que nunca podrán entenderse.

Grito a los cuatro vientos

Que Dios existe,

Y Jesucristo su único hijo

Salvó al mundo

de sus pecados

Pero no entiendo por qué se ha ido,

Se ha marachado

Me la han robado

Me la han quitado.


David, me han arrebatado a mi amada.

Chillo

Grito

Reviento de llanto y dolor,

Pero no maldigo su nombre,

ni blasfemo,

Porque sé

Que un día, cuando él lo decida,

To volveré a estar a su lado

Celebrando

Festejando.

Ya no habrá dolor,

Sino júbilo,

Placer

Y cantos,

Porque los dos estaremos juntos

Al lado de nuestro Dios amado.


El último samurai

martes, 9 de marzo de 2010

Lágrimas de un angel

Miro por la ventana y todo es igual,

La gente

corre

pasea

y tan sólo, van a lo suyo.

Te cuento, mi amor,

Que Alejandro sigue preguntando,

Y el alma se me parte.

Salgo a la calle,

Y veo a la gente con bicicleta

pedaleando,

Y se ponen a cubierto,

Porque tus lágrimas les mojan

el trasero.

Una bocanada de aire fresco

Llena mis pulmones,

Y observo como corren tus lagrimas

Por los cristales

Y entonces pienso, cuán felices fuimos.

Tantas promesa cumplidas,

Tantas ilusiones, en la mochila,

Pero vencimos,

tú, mi amor

y yo, mi amor.

Fuimos muy felices

En esta tierra valdia, de valores.

Salgo a la calle

Y me empapo hasta los huesos,

Porque cae a mares

Tus lagrimas, no de dolor,

no de tristeza,

Sino de alegria y júbilo.

Cae a raudales,

Llueve a mares.

Qué felices fuimos,

Tan sólo, viviendo el uno

Para el otro.

Llora, amor mio

Que tus lagrimas de amor eterno

Dan vida

A mis huesos, cansados y heridos,

Porque allí arriba

Hay un angel llorando

Pero no perdido.

Llora, mi amor,

Porque tus lágrimas son tu alivio,

Y algún dia, ojalá no lejano,

Secaré tus lagrimas

Con mis dedos

En tus mejillas

Y ese gran día

Diremos

"Hemos vencido".


El último samurai

lunes, 8 de marzo de 2010

La luna da paso al sol

Cayó la noche y el frío cubrió mis huesos,

El dolor invadió mi cuerpo,

Y las lagrimas resbalaron por mis mejillas.

Llegó la noche, y el dolor

Se hizo insoportable.

La angustia en mis entrañas

Me hizó devolver.

Que hedor surgió de mi interior,

Y me postré de rodillas, ahogándome

En mis propios vómitos,

Oscuridad y chirriar de dientes

Todo a mi alrrededor.

Un frio sudor recorrió mi espalda,

Y me hizo estremecer.

Creí que me moría,

Que no soportaría más dolor,

Pero iluso de mí.

Se marchó la noche,

Y salió el sol,

Calentó mis huesos,

Y nació un dia más,

pero ....


sábado, 6 de marzo de 2010

Nunca jamás te rindas

Cuando la tristeza te invade

Y la depresion te corrompa,

Sal

Salta

Grita

Revienta

Pero nunca jamás te rindas.


Mira a tu alrededor;

La luz invade tu cuarto,

El sol calienta tu piel,

Asómate a la ventana

Y la verás.


En la lejanía,

Sentirás su aliento en tu cuello,

Y los pelos se te erizarán.

Cuando vuelvas a sentirte triste,

Chilla, grita, Revienta,

Y ponte a llorar.

Pero no te derrumbes, mi vida,

Porque ella no volvera jamás,

Pero mientras la recordemos,

Mientras hablemos de ella,

No morirá, siempre nos acompañará,

Y si te rindes,

Si te pones de rodillas,

Si dices, "No puedo más",

¿Qué quedará del mañana,

qué futuro tendrás?

Aunque ahora no lo entiendas,

Y aunque la anguistia no te deja,

Ni hablar,

Así es la vida, mi cielo.

La vida y nada más.

Yo enterré a mis padres,

Enterré ami mujer,

Al ser que más he querido,

Lo enterré yo ayer.


Cuando ya no tengas ni ganas,

Ni siquiera de respirar,

Piensa en mí,

En mi llanto eterno,

En mi dolor inumano,

En el peso que soporto,

Por haberte dejado marchar.

No te deprimas, mi cielo,

No te derrumbes, mi amor,

Porque si yo,

El ultimo samuray de la saga,

Soporta tanto dolor,

Es para darte un alivio,

Es para que no sufras tú más.

Cuando la tristeza te invada,

La depresion te corrompa,

No corras;

No huyas.

Afronta la realidad,

Y yo en la distancia,

Te grito.

No te rindas,

Porque mientras hablamos de ella,

No morirá jamás.


El último samurai de la saga

miércoles, 3 de marzo de 2010

COMO LE DIERON LAS ALAS A UN ÁNGEL

Dos lagrimas recorrieron sus mejillas,

Y abriendo los ojos, dijo adios.

La paz entró por la ventana

Y recorrió cada rincon de esa habitación.

Nadie lloró su muerte.

Nadie gritó.

Nadie corrió.

Nadie habló,

Porque supimos que no te marchabas;

Sólo te trasportabas a un lugar mejor,

Donde no existe el mal,

Donde no hay dolor,

A un lugar lejano

Que no está en los mapas de ninguna universidad.

Aquella noche fría y oscura

Te dejamos marchar.

Con tanta paz que ni pudimos llorar,

Dos lagrimas recorrieron tus mejillas,

Porque nos dejabas atrás,

No porque tuviéramos miedo,

Sino porque te marchas al más allá.


Tu madre cerró tus ojos.

Yo sequé tus lagrimas.

Y te dejamos marchar,

aquella triste noche de invierno.

Glorita, descansa en paz.


Antonio Rodríguez Marhuenda, marzo, 2010

SE FUE

Nos dejó una fria noche de invierno,

Nos dejó y lentamente con dos lágrimas en los ojos

Dijo adiós.

Se fue en silencio, sin hacer ruido como llegó.

Se alejo y dijo adiós,

Adios arrivederci bye, goodbye.

Como llegó sin hacer ruido aquel verano en Perú,

Ella se marchó, y el dolor que dejó,

Fue insoportable.

Dicen que la vieron alejarse despacio,

Con una sonrisa en los labios.

Dicen que al alejarse la oyeron cantar.

Yo lloro su ausencia porque soy

Egoista, humano y mortal,

Pero dicen que al alejarse la oyeron cantar

ÉL CUIDARÁ DE MÍ, ÉL CUIDARÁ DE MÍ

Y CON SU AMOR ME LLEVARÁ

ÉL CUIDARÁ DE MÍ

Y POR DOQUIER CONMIGO IRÁ

Nos dejó en su marcha una estela de dolor,

Pero al recordar a mi esposa

Sólo siento amor.

Dicen que la vieron marcharse,

Más me niego a tanto dolor.

Quien dice esas cosas,

ES QUE NO CREE EN DIOS,

Porque ella nunca se ha ido, nunca nos dejó,

Porque ella esta en mi corazón.


Antonio Rodríguez Marhuenda, febrero, 2010

LÁGRIMAS DE AMOR

Cuando las cosas se pongan difíciles,

Cuando mires detrás de ti, y no me veas,

Cuando todo a tu alrededor huela a podredumbre,


Sigue adelante; no desmayes,

Porque aunque te creas que estás solo,

Yo siempre estaré contigo.


Nunca me separaré de ti,

Y mi fuerza, mi experiencia,

Mi mano tendida,

Nunca te abandonará.


Adelante, no descanses, no te sientes,

Porque si lo haces,

No volverás a levantarte.


El enemigo te infundirá falso aliento;

Te dirá al oído, "no merece la pena",

"Que no vales, Que nunca serviste".


Pero aún así,

Coge mi mano, confía y sigue adelante,

Porque yo soy tu bandera, tu espada, tu refugio,

El último bastion del castillo.


Seré tu aliento en la batalla.

Mis puños cerrados, te servirán de mazo.

Velaré tus sueño, tu descanso;


Tu himno será mi aliento,

Y mi cuerpo, tu escudo.

Coge mi mano tendida; mira a los ojos al enemigo;

Sonríe; respira hondo.


Y si estás tendido vencido,

Ponte de rodillas, seca tus lágrimas,

Levántateeeeeeeeeeee,

Y úsame de espada.


Pero nunca desmayes, ni le dés la espalda.

Porque gana el que más aguanta,

Amigo mío, coge mi mano.

Siempre estaré a tu lado,

Pero nunca me mientas, ni me dés la espalda.


Antonio Rodríguez Marhuenda, febrero, 2010

La soledad no es buena

Este blog es un espacio dedicado a la memoria de Gloria Gallo Perales. El 11 de febrero, 2010, pasó de esta tierra a la presencia de su Salvador, Jesucristo. Todos los que aquí estamos la echamos de menos, pero en especial, su querido esposo, Antonio.

ALABANZA EN DOLOR

Cuando Dios en bondad infinita de sus ricas mercedes nos colma,

Encontramos que es fácil cantar; hasta ateos gracias pueden dar.

Mas cuando parten dolores el alma y notamos que tanto nos falta,

El ser no quiere los ojos alzar, ni con su Dios desea conversar.


Luego la voz del tentador suena, susurrando muy sutilmente,

Aprovechando los sentimientos para intentar desviar la mente.

Él con gusto nos haría pensar que no es suficiente la gracia;

Y que jamás podría Dios obrar en medio de nuestra tragedia.


Pero lo que el tentador ofrece es sencillamente más dolor;

Quisiera añadir amargura al peso que al corazón asedia.

La fe, no obstante, ofrece otro camino, opuesto al anterior:

Confianza en el buen Padre celestial y en su sabiduría.


Aunque no entendamos el por qué, podemos confiar,

Que Dios obrando está por el bien, tanto al dar como al quitar.

En esta firmeza, le alabamos de corazón,

Y ésta, nuestra adoración, es la más preciosa de toda la creación.


David Bell, febrero, 2010